De la experiencia individual a la estructura
La frase de Benita Castejón no es interesante por lo que pretende demostrar, sino por lo que revela sin querer
Al comenzar su transición, afirma haber descubierto algo que millones de mujeres no necesitan descubrir porque lo han habitado siempre:
Que ser mujer implica, en demasiados contextos, descender un escalón en la jerarquía invisible del poder
No habla de teoría
habla de experiencia
Ese tránsito —de ser percibido como hombre a ser tratado como mujer— expone algo que el discurso contemporáneo intenta suavizar
el poder no es una abstracción
es un sistema de expectativas, permisos y límites que se ejerce sobre los cuerpos
Y cambia cuando cambia la mirada de los otros.
Egipto, cuando el poder no necesitaba disfraz

En el Antiguo Egipto, la cuestión no se planteaba en estos términos —como muestra con claridad el caso de Hatshepsut, la mujer que llegó a ser faraón.
La mujer no necesitaba imitar un modelo masculino para ejercer poder
ni disfrazarse de él para ser reconocida
Podía poseer
administrar
divorciarse
gobernar … sin necesidad de convertirse en otra cosa para ser reconocida porque ser Mujer era, en sí misma, una condición de pleno derecho.
Figuras como Hatshepsut o Cleopatra no fueron anomalías toleradas, fueron expresiones posibles dentro de un sistema donde el orden — Maat— no excluía a la mujer del equilibrio del mundo
El poder no exigía simulación
exigía capacidad.
Roma, el arte de sobrevivir sin poder
Roma invierte ese equilibrio
La mujer queda jurídicamente subordinada
excluida del espacio político
definida en relación al hombre
No gobierna
no decide
no existe en la esfera del poder formal
Y, sin embargo, influye
A través de lo que el sistema le deja
Relaciones
alianzas
intimidad
manipulación
El poder femenino en Roma no desaparece
se vuelve indirecto
y, en ese proceso, se contamina
No porque la mujer sea corrupta
sino porque el sistema la obliga a operar en los márgenes.
Europa contemporánea, la igualdad anunciada
Europa proclama haber resuelto la cuestión
La igualdad está escrita
legislada
institucionalizada
Y, sin embargo, en países como Alemania, entre otros, la realidad cotidiana sigue mostrando otra cosa
La mujer accede
pero no permanece
llega
pero no siempre es esperada
Y cuando decide no adoptar el código dominante, el sistema responde como siempre ha respondido
La tolera mientras es útil
la desplaza cuando deja de serlo
La experiencia vivida, sin teoría
No necesito cambiar de identidad para comprenderlo
ni esperar a una edad concreta para descubrirlo
Mi edad no es el dato
lo es mi recorrido
Cinco continentes
cinco profesiones
todas ellas a nivel directivo
Entrar
aprender
construir
dirigir
elevar
Y, no una vez, sino una y otra vez, comenzar de nuevo
No por fracaso
sino por el mismo punto de inflexión
Cuando el sistema deja de poder integrarte sin diluirte
o cuando el obstáculo adopta una forma mucho más concreta
un hombre
llamado marido
Entonces aparece el mismo gesto
el mismo mecanismo
la misma frase no pronunciada
Ya no eres necesaria
El patrón
Llegar arriba
Encontrar el límite
No abstracto
no difuso
Con nombre propio
Marido
No como excepción
como estructura
Y volver a empezar
No desde cero
sino desde un nivel más alto de conciencia.
El error no es de las mujeres
Las más criticadas no son las que quedan fuera
sino las que se adaptan
Las que adoptan el código dominante
las que reproducen las reglas del sistema
las que parecen haber llegado
Pero no son la causa
son el síntoma
El poder no cambia porque cambie quien lo ocupa
cambia cuando deja de exigir la misma forma de comportamiento para ser reconocido
Y eso aún no ha ocurrido.
Fuera del sistema
He salido de ese marco
No por derrota
sino por saturación de evidencia
No he pedido
he reinventado
Y no una vez
sino una y otra vez
He construido
he dejado atrás
he vuelto a construir
Y en ese proceso he descubierto algo que ningún sistema puede conceder ni retirar
La capacidad de reinventarse sin pedir permiso.
Una continuidad que no depende del poder
Egipto entendía el tiempo en milenios
Roma en imperios
Europa en ciclos políticos
Yo lo entiendo de otra forma
Sigo aquí
más libre
más consciente
más joven en lo esencial
Observando
afinando
aprendiendo
Mientras otros defendían posiciones
yo desarrollaba continuidad.
No me he quedado
Nunca he pedido permiso
Nunca he necesitado ser aceptada para avanzar
Quien necesita validar su posición dentro del sistema
ya ha cedido parte de su libertad
Yo no salgo de ese juego en negativo
Simplemente no permanezco en él
Quienes no pueden concebir otra forma de existir
necesitan que todos acepten las reglas
Porque sin ellas no sabrían sostenerse.
La verdadera diferencia
No es caer
no es comenzar de nuevo
Eso es movimiento
La diferencia es otra
Es no quedarse
No fijarse en una posición
no depender de un reconocimiento
no atarse a una estructura.
La diferencia
Ellos necesitan permanecer
Yo puedo continuar
Esa es toda la diferencia.
Sin concesiones
Decir
yo sí puedo
no es arrogancia
Es constatación
Y dejar atrás no es renunciar
Es elegir no quedarse donde ya no hay espacio para crecer

